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Mostrando entradas de noviembre, 2012

Sin papeles y sin contratos.

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Las personas, ahora, camuflan lo que sienten. Regalan sonrisas y marcan miradas. Seleccionan los momentos con una fecha. Dejan las historias sin final. Olvidan lo que sienten antes de que les de tiempo a saberlo. Ahora, se dice ``te quiero´´ como quien dice hola. Los besos se regalan, y los calentones a cualquier hora de la tarde son rutina. Si eso les llena a mi no. Porque cuando yo digo`` te quiero´´ lo digo de verdad, sin papeles y sin contratos.



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Eres como esa canción que tanto me gusta, la que no puedo dejar de escuchar. Eres el olor de mi perfume preferido, ese que siempre se queda pegado a mi ropa o a mi fular. Eres ese soplo de aire frío, ese que siempre agradeces. Eres como el tacto de la ropa nueva. Mejor que el dolor que el dolor que sientes en la cara por no parar de reirte, mejor que levantarse tarde un domingo, mejor que el olor de un libro nuevo. Mejor que andar descalzo, mejor que el lado frío de la cama en verano y esas dos mantas en invierno. Eres como esa primera sonrisa después de una lágrima. Como el sonido de la lluvia al caer por la noche, mientras tu intentas dormir. Como el grito de libertad que siempre te has callado pero que por fin hoy has conseguido decir. Mejor que ese cosquilleo, esa sensación que te hace cerrar los ojos, mejor que un beso robado, mejor que el silencio cuando sobran las palabras. Eres ese cabo que siempre está suelto, ese impulso imposible de frenar, esa pregunta que no tiene respues…
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Me considero fan de tu sonrisa, de tu risa nerviosa, del lunar que tienes en el cuello. Adicta a la suavidad de tus labios, al calor de tus abrazos y al tacto de tus manos en mi piel. Aficionada a sumergirme en tus ojos sin flotador ni nada que pueda salvarme. ¿Sabes? Que le jodan a los kilómetros que nos separan. A estas alturas, ya no puedo dejar de quererte.

Eres justo lo que quiero.

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Eres como esas mañanas de sol en invierno, como esos soplos de viento en verano. Eres el placer de tocar el suelo con los pies descalzos o el lado más frío de la cama en verano. Eres todo lo bueno y todo lo malo. Eres todo lo que te hace bien y a la vez mal. Eres lo que quiero, y lo que no quiero. Muchas veces te conviertes en algo más que todo eso. Te conviertes en pura adicción. Algo más, algo fuerte. Eres justo lo que quiero.


Soy toda tuya.

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-Soy toda tuya. +Eso es muy interesante, ¿sabes? Porque... tengo intención de comerte entera un día de estos. -Cuando quieras. +Los 365 días del año durante el resto de mi vida, ¿te parece?
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Hay palabras que por mucho que se digan son solo eso, palabras sin sentidos. Insignificantes. Hay situaciones en las que las palabras sobran y faltan hechos. Hechos que si esas palabras fuesen verdaderas, saldrian por si solos, sin pedirlos. Hechos que dejarian con la boca abierta a la otra persona. Me cuesta asumirlos, no lo niego, pero a medida que pasan los minutos y no haces nada vas matando mi ilusión. Tendras que borrar mis palabras, mis hechos, mis miradas, mis momentos, mis besos. Todo. Porque desde el primer día he tenido claro lo que quería y no era esto. Puede que suene mal pero soy yo la que ahora quiere sentirse especial, la que necesita que le llenen de sonrisas, de besos y de caricias. De buenos días princesa y que le demuestren que el amor vale la pena.

Intentas sonreir.

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Te levantas e intentas sonreír, así, nada más abrir los ojos. Todo eso sin preguntarte por qué, sin pararte a buscar motivos por lo que hacerlo. Y te crees que eres feliz, quieres convencerte a ti misma, pero en el fondo sabes que si te paras a pensar te darás cuenta de que te falta algo, que te sigue faltando algo. Y te sientes incompleta, otra vez; sí, esa es la palabra. Incompleta. Pero hoy, es diferente ¿Hoy? Hoy no había ganas de nada, hoy hacía más frío que nunca. Que aquello que te falta hoy duele. La ausencia de esa pieza del puzzle hoy molesta. Más que nunca.