Intentas sonreir.

Te levantas e intentas sonreír, así, nada más abrir los ojos. Todo eso sin preguntarte por qué, sin pararte a buscar motivos por lo que hacerlo. Y te crees que eres feliz, quieres convencerte a ti misma, pero en el fondo sabes que si te paras a pensar te darás cuenta de que te falta algo, que te sigue faltando algo. Y te sientes incompleta, otra vez; sí, esa es la palabra. Incompleta. Pero hoy, es diferente ¿Hoy? Hoy no había ganas de nada, hoy hacía más frío que nunca. Que aquello que te falta hoy duele. La ausencia de esa pieza del puzzle hoy molesta. Más que nunca.

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